La ubicación más lógica de los mercados, entendidos como lugares en los que los operadores económicos se encuentran para comprar y vender mercancías, corresponde de toda la vida a las principales vías de acceso a las ciudades.
En Turín, el primer mercado de hortalizas nació en la Piazza delle Erbe (Piazza Palazzo di Città) en el siglo XIV, en donde confluyen las calles: Via Porta Palatina, Via San Tommaso y Via Garibaldi; el segundo en la Piazza San Tommaso, desde donde se trasladó a
Piazza San Carlo por deseo de Carlo Emanuele I (Duque de Saboya, que reinó de 1580 a 1630).
Más tarde nació el mercado de la Piazza Emanuele Filiberto, que se convirtió en el más importante del sector de la fruta, mientras que en la Via Borgo Dora se afirmaba el de las verduras. En la Piazza Palazzo di Città se consolidaba el mercado de las hierbas de condimento y de caza.
Turín se ampliaba, la población crecía (4.200 habitantes en el siglo XIV, 100.000 en 1830, 380.000 en 1900), y los abastecimientos empezaron a llegar del sur de la región.
Nació un cuarto mercado, en la Via Madama Cristina, en donde las mercancías llegaban también con el tren.